Las raíces de una esencial natural llamada “YO”

En el día a día, cuando hablamos de relaciones, casi siempre lo asociamos  a las personas; relaciones humanas. Pero si observamos un momento nuestro pensamiento habitual y le damos un giro a esta palabra “relaciones”, nos daremos cuenta de que va más allá de las personas.



Por ejemplo: hay objetos con los que mantenemos un vínculo especial, olores de los que no nos podemos desprender por haber quedado relacionados con la experiencia vivencial que mantuvimos con ellos y  lo mismo sucede con plantas, libros, árboles, prendas de vestir,…

Si sólo nos centramos en ver lo obvio, nuestra esencia relacional queda limitada a lo “definido” como siempre lo fue. Pero queda mucho por descubrir dentro de nosotros. ¿qué hace que te aferres a un recuerdo?


Si quieres avanzar en el conocimiento relacional y que además esto te lleve a conocerte a ti mismo de forma fácil, divertida y potente, tienes que ser consciente de que tu mente es el motor de tu vida. La gasolina que te ayuda a crear y a creer. Una mente en óptimas condiciones favorece todo el engranaje del cerebro.


Todos nos damos cuenta que pensamos, pero no todos somos tan conscientes del “cómo” pensamos o del cómo NOS pensamos. Cuando revivimos instantes con los que nos hemos relacionado contamos con una información importante para conocernos y saber como nos relacionamos con la VIDA.


Vamos heredando patrones de pensamiento que se nos hacen naturales, familiares, acertados…y por eso los hacemos “buenos” porque son nuestros. Nos relacionamos con el pensamiento como si fuera algo perpetuo e inamovible sin pararnos a “pensar”, que un consciente y atento “Yo” puede decidir nuevas formas de pensamiento más útiles y generosas, esas que te convierten en una persona libre, feliz y exitosa.


Pero ¿Por qué me apetece invitarte a conocerte o cambiar? Pues sencillamente para que descubras tu verdadero poder: Tu capacidad para transformarte, reinventarte y sentirte de nuevo como alguien valioso en cada momento. Capaz de modelarse hasta el final de sus días.


Ser consciente de cómo piensas de ti para poder elegir tu verdadera forma, es el aprendizaje más sano por el que apostar. En ese conocimiento es en el que has de invertir.


Tu verdadero Yo, ese que muchas veces habrá quedado escondido o apartado por criterios, opiniones o juicios externos te alejan de tu esencia. Siempre se habla de que has de cambiar algo y quizá solo tengas que encontrar quién eras en realidad. Tu esencia.

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