Higiene mental preventiva

Actualizado: 14 nov 2021

La importancia del pensamiento crítico.



Clara Nuñez Mental Trainer Coach ejecutiva


El pensamiento crítico se fundamenta en 2 elementos que tendremos que comprender para dominar:


1- Las circunstancias

2- El contexto. Saber interpretarlo


El pensamiento crítico invita a reflexionar sobre nuestra filosofía de vida, sobre nuestro modo de pensar la vida que estamos llevando sin dejar de lado el reflexionar sobre y con los demás.

Si utilizamos bien el pensamiento crítico (no la autocrítica) nos daremos cuenta de que la felicidad es un modo de ser en la Vida que implica pensar adecuadamente para poder distinguir lo que nos beneficia de lo que nos perjudica.


Cuando educamos a nuestros hijos no pensamos en que quizá sea vital que aprenda a razonar alejado de las crisis, de rabietas, discusiones o aislamiento. O que sea necesario que aprendan a realizar ejercicios para pensar de manera beneficiosa para evitar que sean manipulados socialmente.


Con ello me refiero a que no les enseñamos a hacer una higiene preventiva mental porque ni lo practicamos o desconocemos cómo hacerlo.


En realidad, quien no ha dicho

“No tengo tiempo para pensar” o “qué pesado es analizar el pensamiento”.


Enseñarnos a nosotros mismos a realizar preguntas, a cuestionar nuestras creencias, ayuda y favorece el aprendizaje en nuestros hijos.

Deberíamos preguntarnos ¿por qué no cuidamos de nuestro pensamiento crítico igual que lo hacemos con el cuerpo? Quizá la respuesta es el miedo a darnos cuenta de que hay ideas que parecen inocuas o inofensivas (como usar palabras, frases, comentarios o etiquetas heredadas) que a la larga justificaremos al no contar con la calidad de vida que nos merecemos.


No hay atajos para aprender a pensar como no los hay para llevar una vida feliz. Muchos factores influyen diariamente, aun así, cada día podemos pensar sobre algo y poco a poco, ese hábito ayudará a desarrollar una nueva personalidad.


No se puede ser feliz sin pensar de forma adecuada.

No se trata de aprender a ser optimista porque cuando las cosas no van bien pues no van bien. Pero el pensamiento crítico ayuda a valorar, analizar y decidir aprendiendo a construir un modelo de vida acorde a la manera de ser de uno mismo. Y por eso necesitamos “perder” algo de tiempo reflexionando para “ganarlo” después.


Unos minutos al día son suficientes solo hay que dejar de invertir tiempo en lo que no produce, en lo que nos aleja de pensar y a los niños hay que educarlos desde pequeños en su propia capacidad de discernir entre lo que les apetece y lo que les conviene. Y si nosotros no lo tenemos claro no podremos transmitirlo con seguridad.


El pensamiento crítico nos protege de la infelicidad, la ansiedad, el sufrimiento constante y el miedo. Todos traemos de serie la capacidad de asombro, la necesidad de saber, de cuestionar y preguntar. Sin embargo, como el día a día nos gana en inmediatez, es difícil dar espacio a la sorpresa o a los cuestionamientos. No siempre se trata de hacer de forma convulsiva cosas para distraernos, sino de reflexionar sobre cómo es nuestra vida y si es la adecuada para nosotros.


No dejar entrar pensamientos derrotistas es similar a no tirar basura en el océano. Es más económico no ensuciar que limpiar.


Esa es la verdadera higiene mental. No es fácil, pero hay que hacerlo para poder enseñarlo.


Aprender a hacer higiene mental lleva su tiempo por eso se abandona en un mundo en el que la costumbre es la INMEDIATEZ.

Te invito a una reflexión audaz, valiente, objetiva en la que la alegría por mejorar sea la base de tu pensamiento.


Si quieres que te ayude a realizar este ejercicio o que te dé pautas para que te ayuden en tu reflexión, contacta conmigo a través de mi web https://www.claranunez.es/
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